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| De 1880 a 1900 La
generación de 1880, traza teórica y metódica
de una literatura con señales propias, acentúa la coloración
europeizante y la primacía cultural de Buenos Aires por antonomasia.
Todavía no son significativas las letras de provincia. La corriente
inmigratoria de variada étnica acentúa el cambio
de la gran aldea por la urbe cosmopolita. La poesía es lírica
e imprecatoria: Leopoldo Díaz y Almafuerte; el
ensayo es un género reciente: José Manuel Estrada,
Pedro Goyena y Joaquín V. Gonzáles; la
narrativa pendula entre lo social y el costumbrismo: Miguel Cané,
Eugenio Cambaceres, Julián Martel, Francisco
Sicardi y Carlos María Ocantos. |
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| Hacia
final de siglo, de la mano y la letra de Rubén Darío,
surge el MODERNISMO. Preciosismo y simbolismo resumen la nueva
estética, la que dará la voz más alta de la poesía
argentina contemporánea: Leopoldo Lugones, a quien se
debe, asimismo, el primer cuento de ciencia ficción en nuestra
literatura. Lugones es el paradigma que cesura en dos campos la literatura
argentina. |
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| La
voz de Lugones, entonces, resonará por largo tiempo, pero,
lateralmente, surgen otras dos líneas de creación: el
CRIOLLISMO, pontificador del realismo rural con Horacio
Quiroga y Roberto J. Payró, y el SENCILLISMO,
una poética de lo popular con Evaristo Carriego y Baldomero
Fernández Moreno. Un intermedio crítico permite
rescatar, entre otros, el tradicionalismo de Ricardo Güiraldes
y Guillermo E. Hudson; el preciosismo de Enrique Larreta;
y el mester de juglaría de Enrique Banchs. |
| Continúa...
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| Luis
Ricardo Furlán |
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