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LOS
ARGENTINOS EN EL EXTERIOR
Fuga
de Cerebros
Cinco
mil argentinos residen de forma permanente en el exterior. Se formaron
en la Argentina pero decidieron irse con su talento a otra parte. Son científicos,
deportistas y profesionales en distintas áreas que encontraron
en Europa y Norteamérica oportunidades que se les negaron en la Argentina.
Entre los motivos concretos de esta emigración se cuentan el
desempleo, la falta de apoyo a la investigación científica,
el bajo respaldo a los deportistas profesionales, y la escasez de oportunidades
en general.
Llama la atención verificar que la capacidad de estos argentinos debió
ser exportada para poder encontrar un cauce fructífero para ellos y
los demás. El sabor amargo de los que se van cansados de golpear puertas
que no se abren se contrapone luego al que queda en el fondo del paladar de
los que se quedan para darse cuenta de que valiosísimos hombres y mujeres
de la argentina fueron y siguen siendo anulados en su talento.
Antecedentes Históricos
Si
ahora la tendencia habla de una marcada emigración de profesionales
argentinos, cabe destacar que no siempre fue así. Hubo épocas
en las que la Argentina fue receptora de científicos, tecnólogos,
médicos y profesores universitarios extranjeros, que llegaron con las
oleadas inmigratorias de fines del siglo XIX y principios del XX. En los años
que siguieron y hasta 1966, el crecimiento de las universidades nacionales,
la creación de otras tantas en el interior del país y el desarrollo
de la investigación científica en función de las
empresas nacionales, reforzaron la apuesta intelectual en el país.
Momento
de Quiebre
La
situación cambió de signo en 1966 con el comienzo de la dictadura
de Onganía. Fue entonces cuando se inauguró la tendencia
emigratoria que persiste en nuestros días. Las dictaduras y régimenes
de facto que tuvieron lugar entre el '66 y el '83, determinaron el exilio
de muchísimos argentinos por razones políticas.
La
Vuelta a la Democracia
Con
la recuperación del gobierno democrático se intentaron
establecer políticas de retorno que resultaron poco exitosas. El número
de repatriados fue bajo. Y el fenómeno que dio en llamase "Fuga
de cerebros" continuó. Diecisiete años de democracia no
pudieron revertir la situación.
Los destinos preferidos para comenzar de nuevo fueron los Estados Unidos
y Europa occidental en las primeras camadas de los años '60 y '70.
Más tarde el horizonte se amplió a países como Venezuela,
Brasil, México, Canadá, Israel y Australia.
Las políticas de restricción de la inmigración en el
exterior determinaron que sus puertas sólo se abrieran para recibir
a los mejor preparados: universitarios, profesores, doctores. Los países
receptores incrementaron de este modo su capital intelectual sin invertir
en ello.
Hay quienes entienden que este fenómeno representa una pérdida
irreparable de recursos humanos para la Argentina. Otros opinan que aunque
en el exterior, estos argentinos cumplen una función importante: ofician
como embajadores.
Científicos
For Export
Entre
los casos más conocidos y prestigiosos se cuenta el de César
Milstein, Premio Nobel de Medicina 1984. Pero son muchísimos
más. Para no perderles definitivamente el rastro se crearon diferentes
asociaciones de profesionales. Una de ellas es la Red Crear Revinculación
de científicos, técnicos y profesionales Argentinos,
fundada en 1999. El objetivo de este organismo es contactar a través
de Internet a los investigadores y profesionales argentinos que
residen en el exterior con la comunidad científica local, osea,
los que se quedaron. El resultado fue exitoso, lo que demuestra la voluntad
de ambas partes por mantener un lazo.
Con objetivos similares se creó ANACITEC (Asociación Argentino
- Norteamericana para el avance de la ciencia). Fue fundada en 1985 por
un grupo de argentinos residentes en Estados Unidos, y allí tiene su
casa matriz. Además ANACITEC creó una base de datos:
PROAR, que funciona como directorio en Internet de profesionales argentinos
en el exterior.
La
Argentina no está sola
La
fuga de cerebros es una preocupación de muchísimos países
del mundo, incluso los europeos, aunque deban tenerse en cuenta diferentes
motivos. Lo cierto es que en Latinoamérica ya es moneda corriente que
las nuevas generaciones hagan sus valijas y vayan a probar suerte a otra parte.
Algunos lo hacen para conseguir mejores oportunidades de empleo, pero muchos
se convierten, en el exterior, en el sostén económico de la
familia que quedó en el país de origen.
Según se divulgó en un simposio (organizado por la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización
Mundial para las Migraciones (OIM), la Organización de Estados Americanos
(OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los gobiernos de los
Estados Unidos y de Costa Rica), en la próxima década ingresarán
a América Latina 120 millones de dólares en remesas, envidas
por inmigrantes radicados en Estados Unidos.
Los
deportistas
también se van
Históricamente
la Argentina exportó jugadores de fútbol. La realidad habla
de un éxodo de deportistas profesionales de todas las disciplinas.
Los motivos resultan obvios: se espera de ellos que puedan entrenar y dedicarse,
sin pagarles por eso.
Las falencias se hacen evidentes en cada Olimpiada. Los representantes argentinos
no cuentan con el apoyo necesario, esperable y merecido.
En el exterior, la posibilidad de hacer carrera y vivir de esos ingresos,
seducen a unos cuantos.
En el caso del básquet, ya no sólo abandonan el país
los jugadores más reconocidos, también reciben propuestas muchos
de segundo y tercer nivel. Son en total, cerca de cuarenta basquetbolistas
los que se fueron, en su mayoría a Europa, dejando asentado el primer
precedente de este tipo en la historia argentina del basquet.
César
Milstein
César
Milstein emigró en el año 1964.
Desempeñaba entonces un cargo en el Instituto Malbran y su labor se
vio afectada por razones políticas. Eligió Gran Bretaña
como destino.
Veinte años después, en la investigación sobre el sistema
inmunológico que llevó a cabo junto a su colega George Köehler,
Milstein encontró el método de mayor eficacia para combatir
enfermedades hasta entonces descubierto: los llamados anticuerpos monoclonales.
El hallazgo fue clave para la medicina de allí en adelante y pudo aplicarse
en diagnósticos, tratamientos oncológicos, producción
de vacunas y en diferentes campos de la industria farmacéutica y la
biotecnología. A Milstein le representó el honor de un Nobel
de Medicina y Farmacología. Y a la Argentina, el orgullo de saberlo
uno de los suyos.
Biografía de César Milstein
Asociaciones
RED CREAR:
www.legislatura.gov.ar/redcrear
ANACITEC:
www.anacitec.org
PROAR:
www.anacitec.org/proar
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