Los deportistas
también se van |
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Históricamente
la Argentina exportó jugadores de fútbol.
La realidad habla ahora de un éxodo de deportistas
profesionales de todas las disciplinas. Los motivos resultan
obvios: se espera de ellos que puedan entrenar y dedicarse,
sin pagarles por eso.
Las falencias se hacen evidentes en cada Olimpiada. Los
representantes argentinos no cuentan con el apoyo necesario,
esperable y merecido.
En el exterior, la posibilidad de hacer carrera y vivir
de esos ingresos, seduce a unos cuantos.
En el caso del básquet, ya no sólo abandonan
el país los jugadores más reconocidos, también
reciben propuestas muchos de segundo y tercer nivel. Son
en total, cerca de cuarenta basquetbolistas los que se
fueron, en su mayoría a Europa, dejando asentado
el primer precedente de este tipo en la historia del basquet
argentino. |
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| César Milstein
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César
Milstein emigró en el año 1964. Desempeñaba
entonces un cargo en el Instituto Malbran y su labor se
vio afectada por razones políticas. Eligió
Gran Bretaña como destino.
Veinte años después, en la investigación
sobre el sistema inmunológico que llevó
a cabo junto a su colega George Köehler, Milstein
encontró el método de mayor eficacia para
combatir enfermedades hasta entonces descubierto: los
llamados anticuerpos monoclonales. El hallazgo fue clave
para la medicina y pudo aplicarse en diagnósticos,
tratamientos oncológicos, producción de
vacunas y diferentes campos de la industria farmacéutica
y la biotecnología. A Milstein le representó
el honor de un Nobel de Medicina y Farmacología.
Y a la Argentina, el orgullo de saberlo uno de los suyos.
Biografía
de César Milstein
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Cinco mil argentinos residen
de forma permanente en el exterior. Se formaron en la Argentina pero
decidieron irse con su talento a otra parte. Son científicos,
deportistas y profesionales en distintas áreas que encontraron
en Europa y Norteamérica oportunidades que se les negaron en
su país. Entre los motivos concretos de esta emigración
se cuentan el desempleo, la falta de apoyo a la investigación
científica, el bajo respaldo a los deportistas profesionales
y la escasez de oportunidades en general.
Llama la atención verificar que la capacidad de estos argentinos
debió ser exportada para encontrar un cauce fructífero.
De uno y otro lado de la frontera, un sabor amargo: el de los que
se fueron cansados de golpear puertas que nunca se abrieron y el de
los que se quedan para darse cuenta de que valiosísimos hombres
y mujeres de la Argentina fueron y siguen siendo anulados en su talento. |
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| Antecedentes Históricos |
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| Si ahora la tendencia habla
de una marcada emigración de profesionales argentinos, cabe
destacar que no siempre fue así. Hubo épocas en las
que la Argentina fue receptora de científicos, tecnólogos,
médicos y profesores universitarios extranjeros, que llegaron
con las oleadas inmigratorias de fines del siglo XIX y principios
del XX. En los años que siguieron y hasta 1966, el crecimiento
de las universidades nacionales, la creación de otras tantas
en el interior del país y el desarrollo de la investigación
científica en función del desarrollo de empresas locales,
reforzaron la apuesta intelectual en el país. |
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| Momento de Quiebre |
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| La situación cambió
de signo en 1966 con el comienzo de la dictadura de Onganía.
Fue entonces cuando se inauguró la tendencia emigratoria que
persiste en nuestros días. Los regímenes de facto que
tuvieron lugar entre el '66 y el '83 determinaron el exilio de muchísimos
argentinos por razones políticas. |
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| La Vuelta a la Democracia |
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Con la recuperación
del gobierno democrático se establecieron políticas
de retorno que resultaron poco exitosas. El número de repatriados
fue bajo. Y el fenómeno que dio en llamase "Fuga de cerebros"
continuó. Diecisiete años de democracia no pudieron
revertir la situación.
Los destinos preferidos para comenzar de nuevo fueron los Estados
Unidos y Europa occidental en las primeras camadas de los años
'60 y '70. Más tarde el horizonte se amplió a países
como Venezuela, Brasil, México, Canadá, Israel y Australia.
Las políticas de restricción de la inmigración
en el exterior determinaron en muchos casos que sus puertas sólo
se abrieran para recibir a los mejor preparados: universitarios, profesores,
doctores. Los países receptores incrementaron de este modo
su capital intelectual sin invertir en ello.
Hay quienes entienden que este fenómeno representa una pérdida
irreparable de recursos humanos para la Argentina. Otros opinan que
aunque en el exterior, estos argentinos cumplen una función
importante: ofician como embajadores. |
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| Científicos For Export |
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Entre los casos más
conocidos y prestigiosos se cuenta el de César Milstein, Premio
Nobel de Medicina 1984. Pero entre ciudadanos de renombre y anónimos
los científicos en exterior son muchísimos. Para no
perderles definitivamente el rastro se crearon diferentes asociaciones
de profesionales. Una de ellas es la Red Crear Revinculación
de científicos, técnicos y profesionales Argentinos,
fundada en 1999. El objetivo de este organismo es contactar a través
de Internet a los investigadores y profesionales argentinos que residen
en el exterior con la comunidad científica local, osea, los
que se quedaron. El resultado fue exitoso, lo que demuestra la voluntad
de ambas partes por mantener un lazo.
Con objetivos similares se creó ANACITEC (Asociación
Argentino - Norteamericana para el avance de la ciencia). Fue fundada
en 1985 por un grupo de argentinos residentes en Estados Unidos, y
allí tiene su casa matriz. Además ANACITEC
creó una base de datos: PROAR, que funciona como directorio
en Internet de profesionales argentinos radicados en diferentes partes
del mundo. |
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| La Argentina no está sola |
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La fuga de cerebros es una
preocupación en distintas partes del globo, incluso en países
europeos, aunque deban tenerse en cuenta diferentes motivos. Lo cierto
es que en Latinoamérica ya es moneda corriente que las nuevas
generaciones hagan sus valijas y vayan a probar suerte a otra parte.
Algunos lo hacen para conseguir mejores oportunidades de empleo, pero
muchos se convierten, en el exterior, en el sostén económico
de la familia que quedó en el país de origen.
Según se divulgó en un simposio (organizado por la Comisión
Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la
Organización Mundial para las Migraciones (OIM), la Organización
de Estados Americanos (OEA), el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) y los gobiernos de los Estados Unidos y de Costa Rica), en la
próxima década ingresarán a América Latina
120 millones de dólares en remesas, enviadas solamente por
inmigrantes radicados en Estados Unidos. |
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