Migraciones internas a partir de
1940
Pero
al mismo tiempo también se fueron produciendo movimientos de migraciones
internas debido a las características regionales de ciertos trabajos
como la zafra azucarera del noroeste, que sigue atrayendo hacia los
meses de julio-octubre a trabajadores de todas las latitudes. Lo mismo sucede
con la recolección de la uva en Cuyo a fines de verano.
En
la década del 40 se acentuó el proceso migratorio que
acompañaba la industrialización de Buenos Aires y zonas aledañas
y continuó hasta el presente. Según el censo de 1991, casi
6.500.000 de argentinos residen fuera de su provincia de origen.
El 25% de la población de la Capital Federal es del interior
del país, en la provincia de Buenos Aires, es el 35% y en
Tierra del Fuego es el 44%.
Las
migraciones internas produjeron algunos fenómenos tal vez no previstos.
Las ciudades del interior perdieron población joven y potenciaron
su decadencia económica. Y aquellas ciudades que recibieron los flujos
migratorios debieron enfrentarse con la carencia de infraestructura para
sobrellevar el proceso y no pueden evitar, aún, el conflicto social
que el hacinamiento provoca.
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