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Los
países latinoamericanos comenzaron a independizarse en una época
en la que las grandes potencias europeas empezaban a repartirse el mundo
en diferentes colonias y zonas de influencia.
La
división de Latinoamérica puede atribuirse también
a la hegemonía europea y a su disputa por los territorios del Nuevo
Mundo.
Quizás
como consecuencia de este proceso internacional, entre los proyectos políticos
y económicos locales, siempre estuvo presente el de unir a los Estados
del continente, de modo que fuera posible una relación más
fluida.
La
Organización de Estados Americanos, creada en 1948,
es considerada como el precedente de la unificación latinoamericana;
aunque dicha organización funcionaba básicamente bajo los
mandatos de los Estados Unidos, poco a poco los otros países pudieron
hacer sentir su peso. Por otra parte, la situación geográfica
de distintos grupos de países, derivó en la formación
de marcos políticos y económicos particulares, como por ejemplo
la ODECA (Organización de Estados Centroamericanos),
fundada en el año 1951.
El
primer paso hacia la constitución de un Mercado Común, fue
la creación, en 1960, de la Asociación Latinoamericana
de Libre Comercio, o ALALC. La integraron en un principio Argentina,
Brasil, Chile, México, Paraguay, Perú y Uruguay; un año
después se incorporaron Ecuador y Colombia; y, finalmente se integraron
Venezuela y Bolivia en 1966 y 1967 respectivamente. Esta institución
se proponía liberar al comercio interregional de las barreras aduaneras,
sin establecer un arancel externo común ni prever medidas de coordinación
de políticas internas o externas. La intención era lograr
acuerdos para rebajas arancelarias de cada producto en particular y la concertación
entre dos o más países de la Asociación de acuerdos
complementarios. Sin embargo esto nunca llegó a concretarse. |